EL SUPREMO DICTA JURISPRUDENCIA PARA PONER FRENO A LAS FALSAS COOPERATIVAS DE TRANSPORTE

El Tribunal Supremo ha establecido jurisprudencia en la controvertida cuestión de las falsas cooperativas de autónomos, una argucia legal que permite evitar la legislación laboral en detrimento de los derechos del trabajador, y que se da con frecuencia en el sector del transporte por carretera.

Los hechos se remontan a noviembre de 2015, cuando el juzgado de lo social número dos de Elche dictó sentencia a favor de un transportista, socio de una cooperativa de transporte, que demandó por despido improcedente a ésta tras dejar de recibir trabajo de la empresa para la que efectivamente prestaba sus servicios, al volver de una baja médica. La sentencia fue posteriormente revocada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.

En la sentencia del pasado 18 de mayo, la Sala de lo Social del Tribunal Supremo considera probado que el demandante es socio de una cooperativa de trabajo asociado que es la titular de las autorizaciones administrativas de transporte, que ha suscrito un contrato de arrendamiento de servicios con una empresa dedicada a esa misma actividad y propietaria de los vehículos que a su vez alquila a la cooperativa y esta pone a disposición del transportista. La Sala entiende que “la singularidad, complejidad e indeterminación en muchos aspectos del régimen jurídico aplicable a las cooperativas de trabajo asociado no puede servir de cobertura puramente formal para burlar en fraude de ley la norma legal, con la finalidad de eludir las previsiones con las que se ha querido evitar la reiterada utilización de la figura del falso autónomo en el ámbito del transporte de mercancías por carretera como mecanismo de huida del derecho del trabajador”.

En la resolución, los magistrados aseguran que “en ningún caso puede admitirse que la fraudulenta utilización de las normas legales que permiten la creación de cooperativas sea utilizada como
un mero subterfugio para la formalización aparente de este tipo de entidades carentes de cualquier actividad económica propia, y simplemente constituidas para poner a disposición de empresas del sector del trasporte la mano de obra que supone la prestación de servicios de conducción”.

Finalmente, el Supremo subraya la “inexistencia de una infraestructura organizativa propia de la cooperativa, a la que se añade un elemento especial de singular relevancia, cual es la de que tan solo dispone de tres socios trabajadores, mientras que los restantes 115 socios, entre ellos el actor, ostentan la condición de socios colaboradores en una muy anómala y desproporcionada relación de unos y otros”. Y admite que “las cooperativas de trabajo asociado pueden contar con socios colaboradores, la presencia tan absolutamente mayoritaria de esta figura es claramente reveladora de la utilización abusiva de la forma societaria”.

Fuente:vigia


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