UNA DE CADA CUATRO FURGONETAS NO PODRA CIRCULAR EN BARCELONA EN EPISODIOS DE CONTAMINACIÓN

El área metropolitana restringirá el tráfico al 25% de los vehículos ligeros.

Entre un 20% y 25% de las furgonetas que circulan por el área metropolitana de Barcelona no tienen etiqueta de la DGT por ser las que emiten más partículas contaminantes y, por tanto, tendrán la circulación restringida en la zona de bajas emisiones en caso de episodios de alta contaminación a partir del próximo 1 de diciembre.
Ésta es la principal conclusión de un estudio, elaborado por el Ayuntamiento de Barcelona, el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) y el Real Automóvil Club de Catalunya (RACC), que analiza los vehículos que circulan en el ámbito metropolitano, zona urbana y vías rápidas metropolitanas, para saber el impacto real sobre la calidad del aire.

Este estudio reciente ha identificado 176.365 vehículos (un 45,2% en vías rápidas, un 51,5% en el ámbito urbano de los municipios y un 3,3% en otros ámbitos) y ha medido correctamente las emisiones de más de 92.365 vehículos, mediante muestras escogidas estratégicamente en 31 puntos de medida de la capital catalana y distribuidos para obtener un conocimiento completo de la movilidad metropolitana. Según este análisis, los vehículos que disponen de la etiqueta Eco y Cero Emisiones sólo alcanzan el 4,3% del total del parque de vehículos que circula en el ámbito urbano. Y esto se debe, en gran parte, a la flota de taxis metropolitanos.

Diésel, combustible mayoritario

Entre las principales conclusiones, destaca que la antigüedad media de todos los vehículos en vías rápidas es de 8,4 años, y de 7,9 años en el ámbito urbano. Por otra parte, el diésel sigue siendo el combustible mayoritario, aunque en las nuevas adquisiciones esta tendencia está cambiando a favor de la gasolina, los híbridos comienzan a tener importancia en el ámbito urbano y los vehículos eléctricos todavía son testimoniales.

Además, los vehículos que ya disponen del distintivo ambiental de la Dirección General de Tráfico ahorran entre un 32% y un 80% de las emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2) y entre un 69% y un 94% de las emisiones de partículas en suspensión (PM), respecto a un vehículo sin etiqueta.

FUENTE: EL VIGIA


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